El tiempo es simple mientras comes las gomitas que encuentras en el camino.
Y cuando decides volar, las olas no suelen reaccionar hacia las alas de ángeles que caen sobre la lluvia salada que estremece el mar.
Donando besos a la espontaneidad de suculentas nubes, y prestando mis brazos para que a tientas encuentres lo senos de una sirena.
¿Y por qué no?, hasta podrás luchar contra cientos de anémonas y sufrirás fuertes resacas cuando intentes comer de un grito un pez payaso.

