Piensa-blando*.
-Y si te comentara que hoy soñé contigo, me robarías un instante
de mi tiempo y bebieras un poco de té de canela con ron y miel de azúcar...
¿Me dirías que aún me amas de forma irracional?
Que sé yo, un hombre tonto, tronco y necio. De apenas 26 años
físicos pero de 50 mentales.
***
-Observo tu corbata es algo anticuada, pero aún me pareces el
hombre más encantador. No entiendo la estupidez de tus movimientos nerviosos,
no entiendo porque muerdes la orilla de tu labio inferior, no entiendo porque
pretendes que diga en una oración que eres el hombre más patético que he visto
y del cual me he enamorado. Y tan sólo brota de mi boca: "Hernán ¿qué hora
es?"
***
Claro, a veces pretendemos que no extrañamos cuando en realidad
estamos más solitarios que nunca. Mediocres "niñotes" caprichosos no
valoran la sinceridad de sus pensamientos y los desvaloran con el mécanico lenguaje oral.
