viernes, 2 de diciembre de 2011

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A thing for me.

Urracas brincan en el sendero donde mis pies han quedado enterrados como los de un maniquí.
Sendero donde vimos deambular el tiempo con tambaleo de borracho, una cosa llega a la otra, sólo es cuestión de tomar alka-seltzers para escuchar el "plop,plop,flitz,flitz" como si te llamaran por alguna clase de nombresillo.
Vuelvo a las urracas ellas simplemente brincan, no son muy funcionales y lo sabemos. Ella no puede volver y se ha ido como el hijo de Pedro Páramo.

Dejo de desvariar y presento el kit de luces, noches de golfito y rock.



El grafito del sendero es algo suave.



Luego se polvean la nariz; ingratos después se quejan de enfermedades. Le hacen llamar polvo de ángel, yo les hago llamar polvos para lavar tinas, sanitarios y mata ratas.



Después decidieron tranquilizarse contemplando su insignificancia comparada con el mundo exterior, ¡Claro!, la luna nos observaba y yo de vouyer tomando cuenta de sus posturas.



Nota: Salí sana, salva e ilesa. El "Capi" me protege (Capi es un perro callejero con aires de leal mascota).





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