Epifanía de una HORMIGA*.
El cambio es pequeño,
tu eres pequeña,
todos somos pequeños,tu eres pequeña,
en un mundo de pequeñeses.
Eter de color tornasol,
son tus lagrimas un aceite que se impregna en mi pecho,
eter color rojo,
son tus uñas las que recorre mis sueños,
eter de color turquesa,
son tus pies helados las que acarician mis pantorrillas.
Erase una vez, una hormiga tan grande pero tan grande, que entre sus planes malevolos se encontraba el deseo de vengar a sus amiguitas... y KABOOM! se vino la 3° guerra de los mundos. Y el humano se hizo sexoservidor de sus bajos placeres hormiguescos, y cada domingo sacaba una lupa gigante para chamuscarles el cabello a sus esclavos humanos. FIN*
Hoy precisamente contemplaba las hormigas
ResponderEliminarsabes que se conducen ciegamente por un
rastro de olor que dejan todas sus congéneres
y sin embargo hay algunas que se ex.travían del
camino, hay otras que apenas pueden con la carga
que atenazan pero lo intentan, las hormigas me
recuerdan a la vialidad de la metropolis, torpe,
sin sentido, todos tan concentrados en llegar.
Ya lo decía el gato de Chessire: no importa
que camino elijas si no sabes a donde quieres llegar