Misión PAPRIKA*.
*Como testigo una lechuza y el silbido oculto de un grillo nacen dos amantes que se abrazan al campo verde, a la libertad de leer los secretos que guarda un cielo.
"Cielo" es el equivalente al cúmulo de suspiros que guarda una golondrina en su largo recorrido para regresar a su HOGAR. Esa es una misión sustanciosa y al mismo tiempo tan aromática como el largo cuello de la lechuza; es una misión poco efímera, no pasajera, es sedentaria y grito con regocijo -¡CARAY!- por fin hospedamos nuestra mesita de té descolorida cuyos herrajes son una tormentosa película victoriana, levantamos las piernas para descansar y tú cierras los ojos para fundirte en mi hombro.
Somos dos sigilosos pasajeros de una barca sin destino donde se guarda paz y soltura, la amargura ha sido víctima de un ladrón bondadoso que gracias a su gran hazaña regresó hecho un puñado de confianza... y estimo que ha vuelto también un arrebatado placer de transitar por la vida, aunque si bien, es algo turbia sólo basta con mantener la calma y leer el instructivo que me ha regalado oculto entre la tierra el reflejo mismo de mi muerte.

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