martes, 10 de enero de 2012

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Epifanía de una HORMIGA*.

Somos unas simplonas hormigas a punto de ser atacadas por una mujer cuya cabeza esta compuesta por más cabello que por paciencia.

El cambio es pequeño,
tu eres pequeña,
todos somos pequeños,
en un mundo de pequeñeses.

Eter de color tornasol,
son tus lagrimas un aceite que se impregna en mi pecho,
eter color rojo,
son tus uñas las que recorre mis sueños,
eter de color turquesa,
son tus pies helados las que acarician mis pantorrillas.

Erase una vez, una hormiga tan grande pero tan grande, que entre sus planes malevolos se encontraba el deseo de vengar a sus amiguitas... y KABOOM! se vino la 3° guerra de los mundos. Y el humano se hizo sexoservidor de sus bajos placeres hormiguescos, y cada domingo sacaba una lupa gigante para chamuscarles el cabello a sus esclavos humanos. FIN*



1 comentario:

  1. Hoy precisamente contemplaba las hormigas
    sabes que se conducen ciegamente por un
    rastro de olor que dejan todas sus congéneres
    y sin embargo hay algunas que se ex.travían del
    camino, hay otras que apenas pueden con la carga
    que atenazan pero lo intentan, las hormigas me
    recuerdan a la vialidad de la metropolis, torpe,
    sin sentido, todos tan concentrados en llegar.

    Ya lo decía el gato de Chessire: no importa
    que camino elijas si no sabes a donde quieres llegar

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