lunes, 14 de enero de 2013

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                                  My little "bastardow".

No quiero morir siendo extravagante, como un vaso de coñac en medio de un tiroteo. Dicen que nos morimos viejos a pesar de tener no más de treinta años de vida, viejos por las falacias que nos persiguen a lo largo de nuestras vidas, falacias que nos pudren por dentro tal y como le sucedería a un no muy noble anciano. Dicen que el tiempo es la peor plegaria que puede ofrecer un escéptico en medio de una conversación irracional de ebrios, nadie es ajeno a burlarse del dolor ajeno o de odiar por orgullo, no somos seres puros, somos unos condenados a la desdicha llamada felicidad y nos encanta encasillar a la tristeza en la banca de lo indeseable e invisible.

La cuestión es “como nos encanta ser unos glotones soberbios y mentirosos” (¡PAWMMM!.. una webley-fosbery  y directito a la frente).




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