My little "bastardow".
No quiero morir siendo extravagante, como un vaso de coñac
en medio de un tiroteo. Dicen que nos morimos viejos a pesar de tener no más de
treinta años de vida, viejos por las falacias que nos persiguen a lo largo de nuestras
vidas, falacias que nos pudren por dentro tal y como le sucedería a un no muy
noble anciano. Dicen que el tiempo es la peor plegaria que puede ofrecer un escéptico
en medio de una conversación irracional de ebrios, nadie es ajeno a burlarse del
dolor ajeno o de odiar por orgullo, no somos seres puros, somos unos condenados
a la desdicha llamada felicidad y nos encanta encasillar a la tristeza en la
banca de lo indeseable e invisible.
La cuestión es “como nos encanta ser unos glotones soberbios
y mentirosos” (¡PAWMMM!.. una webley-fosbery y directito a la frente).

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