Aun me es extraño encontrarte en las noches con alguien que sometías a ser un ser altanero, y la vida te patea el trasero cambiando en tu ser toda esa mezcla de prejuicios y opiniones, ahora considero mis mejores amigos esos altaneros del pasado. Sólo espero no ser lo suficientemente hartante con mis hábitos minuciosos y sólo espero quedarme en un riconcito de su recuerdo. Platicar contigo hasta la madrugada y conocer tu tranquilidad es grato y me llena de nervios, no me eres indiferente ahora y ahora me atrevo a decir que te admiro.
Me dices: "Eres curiosita, yo dejo que los trastes se sequen en el olvido".
Digo: "¿te molesta...?"
Me dices: "...para nada, sólo eres curiosita".

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