Ya no tengo necesidad de escribir sobre ti, tu infancia, tu no infancia, tus aventuras y desventuras. No deseo, ni pretendo, ni quiero saber de ti, desde el día que (aunque ridículo se lea)una cascadilla me lo aconsejo, es tan necesario comunicarse alguna vez con tus instintos, pero, creo que las personas fundamentalmente libres no se refieren a seguir esos instintos meramentes de lo que le hacen llamar "ELLO", sino de aquellos instintos que te seducen a escuchar tu paz interior, tu exterior y lo que esta por fuera de tu control.
Buenas estrellas me aclamaban para encontrar alguna que otra de su especie que fuese fugaz, los árboles no se atrevían a confiar en su belleza y los alacranes aunque no sean mis más gratos compañeros los acepte como seres con un manifiesto poder sobre mis miedos.

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